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miércoles, 13 de agosto de 2008

¿En qué momento de la vida de una pareja se sugiere acudir a terapia sexual?

No hay un momento determinado ni exacto para que una pareja acuda a terapia. Por lo general una pareja visita al sexólogo cuando los problemas ya no son entendidos ni resueltos por ellos mismos, pero aún sigue la intensión y el compromiso de seguir juntos.

Es importante tener claro cual es el motivo de consulta cuando se decide ir a buscar ayuda profesional, de esta manera se evalúa si ciertamente necesitan terapia de pareja o individual. Comúnmente cuando existen problemas de pareja por una disfunción sexual, la pareja tiende a adjudicarse cierta culpa, siendo que solo un integrante de la pareja es el o la del problema. Por ejemplo, si el hombre sufre de eyaculación precoz, es común que la mujer sienta que algún aspecto en ella es el causante de la falta de control eyaculatorio de su pareja. Por lo general estas situaciones no son reales, y muy probablemente sea una causa ajena a la relación de pareja, lo que provoque eyaculación rápida del hombre.

Muchas disfunciones sexuales, si no son platicadas al instante con la pareja tienden a ser un problema constante que los lleva a discusiones y malos entendidos. Es por eso que antes de decidir ir a terapia, es de vital importancia comunicarse absolutamente todo con la pareja.

Un motivo frecuente de las visitas a las terapias de pareja es querer mejorar la convivencia. En ocasiones las personas tienden a confundir los problemas no sexuales con los sexuales, y es que es muy común tener diferencias en varios aspectos de la vida, los cuales a la hora de los encuentros eróticos, se manifiestan en deseo bajo, falta de excitación o dificultad para conseguir los orgasmos. Es entonces cuando uno de los integrantes de la pareja se pregunta ¿Qué pasa? Olvidando que puede ser un problema no sexual el causante del enfriamiento sexual. En estos casos también es importante encontrar el problema de raíz, en donde las luchas de poder y el ego juegan el papel más importante, y secundariamente se ve afectada la vida sexual.

Es óptimo poner en una balanza los problemas y la conveniencia de seguir en una relación, y si el aspecto sentimental aún se manifiesta de manera positiva, de tal manera que creas seguir creciendo con tu pareja y no sabes como manejar determinada situación, es recomendable asistir a pedir ayuda. Lo único cierto es que ordenarás tus ideas para obtener un resultado positivo para ti.

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Existen páginas de sexo en Internet en las que interactúas con otra persona.

¿Cómo funcionan y qué tan recomendables son?

El cibersexo es una práctica sexual alterna que se realiza de manera virtual entre dos o más personas a través de la red, utilizando mensajes sexualmente explícitos como respuesta a sus fantasías, llegando generalmente al orgasmo por medio de la masturbación.

Los chats de encuentro son los más comúnmente visitados. Existen desde los más básicos donde solo se proporciona un sobrenombre, hasta los más completos en donde se puede subir fotografías, participar en foros con temas sexuales, ver videos entre otras cosas. Y encuentras para todos los gustos que te imagines.

Es algo así como un juego de roles en donde los participantes fingen tener relaciones sexuales por medio de palabras escritas y pensamientos, en donde en lugar de tocar y sentir, se describen sus actos y responden a los mensajes de los demás con la finalidad de saciar sus más profundos deseos sexuales.

En este tipo de práctica sexual, el más creativo y quien sabe escenificar en las otras mentes sus fantasías, es quien obtiene mayor placer.

Son recomendables mientras el objetivo sea mera diversión y no necesidad. Hemos encontrado casos en donde las personas visitan estos sitios de Internet por la imposibilidad de relacionarse con otras personas en vivo. Por lo general son personas tímidas, con baja autoestima o con pobre integridad de su cuerpo. En estos casos es recomendable buscar ayuda profesional para erradicar dicho problema y que la persona pueda actuar de una manera más humana.

En otros casos hay quienes desarrollan una dependencia a los “chats eróticos”, visitándolos de manera compulsiva. Se piensa que este tipo de comportamiento es respuesta a la represión sexual vivida por la persona, lo que la hace un cliente asiduo de este tipo de sitios de Internet. En estos casos tampoco es recomendable la práctica del cibersexo, ya que llega a interferir en otras dimensiones de la vida como el trabajo, la familia, etc. Llevándose prácticamente todo el día en la computadora.

Las ventajas del sexo virtual son varias: no hay riesgo de embarazo, es sexo seguro, puedes llevar tus fantasías a niveles que tal vez en persona no las hagas, puedes seguir teniendo relaciones sexuales virtuales con tu pareja aunque no estén en el mismo lugar geográfico, entre otras.

También hay desventajas, en este tipo de prácticas es muy fácil mentir. Del otro lado del ordenador puede haber una persona que se describa exactamente a lo contrario que es. Puede entenderse como un tipo de infidelidad, aunque no se tiene claro el concepto todavía. Puede despertar sentimientos y emociones parecidas al enamoramiento de alguien que nunca has visto. Y como antes mencioné, puedes hacerte adicto.

Lo más importante para dar un buen uso a este tipo de páginas de Internet, es estar bien con uno mismo, y no buscarlos por salir de un problema sexual o sentimental que estas viviendo en la vida real. Mientras tu fin sea divertirte y obtener placer, adelante.

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martes, 22 de abril de 2008

Además de la zona genital, ¿qué otras zonas de la piel tienen un alto nivel sensitivo y erótico tanto en el cuerpo de mi chava como en el mío?

Se dice que el máximo órgano sexual es el cerebro, ya que aprendiendo de ti mismo puedes detectar cuales son tus partes más y menos sensibles. La única manera de descubrirlo es la autoexploración, y cuando esto se concluye, puedes aprender compartiendo dichas sensaciones explorando el cuerpo de tu pareja, comunicándose el uno al otro qué les causa placer o no.

Las zonas erógenas son partes del cuerpo con mayor sensibilidad y cuyo objetivo es activar eróticamente a una persona.

Sabemos que por excelencia los genitales son los más potentes por su alto contenido de fibras nerviosas sensitivas, además que por aprendizaje, son considerados los máximos “exponentes” del erotismo. Pero si pones atención a otras partes del cuerpo, podrás encontrar varias zonas que despierten tu respuesta sexual.

Una zona con alto nivel sensitivo es la piel, y aunque no es específica, contiene infinidad de nervios sensitivos que pueden provocar máximo placer, las áreas propensas a ser clasificadas como erógenas serían en el cuello, las axilas, los costados del tronco y la parte interna de los muslos.

Para provocar alto nivel sensual es imprescindible utilizar la mente, ya que con ella se puede llegar a sitios inimaginables que tal vez actualmente ni conozcas. Te invito a que te toques y descubras nuevas partes en tu cuerpo que te hagan sentir placer.

Conocemos zonas más específicas proveedoras de sensaciones eróticas, tales como:

· Ojos: Acariciar o besar los párpados, además de ser una demostración de cariño, resulta muy estimulante por los nervios que bañan esta zona.

· Cuero cabelludo: Puede resultar extremadamente relajante, pero si se acompaña de caricias en otras partes del cuerpo puedes tener resultados muy “cachondos”.

· Labios: Por lo general son los primeros en estimularse con besos y caricias para después continuar con el resto del cuerpo. Contienen alta cantidad de fibras nerviosas que los hacen ser de los protagonistas en la estimulación sensual.

· Oídos: Para muchos esta zona es excelentemente sensible, puede llegar hasta ser inaguantable. Además, mezclar el estímulo táctil con susurros o “ruidos” eróticos puede ser un potenciador inigualable.

· Cuello: Esta área hasta llegar a la clavícula es muy sensible y difícil de pasar de una excitación fuerte al acariciarla. Produce sensaciones muy cercanas a la de los genitales y puede llegar a erizar la piel. Hay que tener cuidado con las mordidas o estimulaciones fuertes, ya que como tiene alta cantidad de vasos sanguíneos es muy factible dejar huella y moretones antiestéticos.

· Lengua: Contiene glándulas muy sensibles capaces de sentir y dar placer. Úsala con frecuencia.

· Ano: Esta zona esta completamente tupida de terminaciones nerviosas que van desde el perineo, escroto, labios y zonas vecinas, lo cual hace que el placer se expanda prácticamente por toda la pelvis. Es una zona aun penada por los mitos y la educación, pero con un poco de práctica te darás cuenta que para ambos puede ser uno de los puntos eróticos favoritos.

· Pezones: También esta zona esta llena de nervios que al tacto incrementa la sensibilidad. Se habla de personas que han llegado al orgasmo con el simple estímulo de los pezones.

· Pies: Los pies resultan ser especialmente atrayentes para muchas personas, además que la planta cuenta con nervios con sensibilidad especial que llega a ser sumamente sensual. Inténtenlo.

· Muslos y nalgas: Esta zona es muy extensa por lo cual puedes jugar un buen rato estimulando e incrementando la respuesta sexual y el erotismo.

Como ves existen muchas partes del cuerpo que puedes explorar y mantener vivo el erotismo entre tu pareja y tú. Recuerda que la comunicación y la creatividad son dos pilares en el juego erótico, si sabes darle variedad a tus encuentros sexuales, tienes tiempo de sobra para hacer feliz a tu pareja y divertirte con ella.

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lunes, 8 de octubre de 2007

GAYS HOMOFÓBICOS

El homosexual que se conoce a sí mismo, se siente orgulloso de serlo. El que no se conoce, se avergüenza.

No es nada infrecuente escuchar entre gays: “El ambiente gay es horrible”, “Los gays son muy complicados”, “prefiero tener amigos heteros”, “los gays no son sinceros”, “es un ambiente muy superficial”, “Todos son unos inventados”, “Viven del chisme”, entre otros comentarios con tintes negativos a este estilo de vida.

La homofobia es el miedo o rechazo a la homosexualidad, y hay quienes, aún siendo homosexuales, siguen teniendo ciertas reservas a comportarse como un completo gay. Como todo, esto tiene una explicación, y es que la realidad es que ser gay, sigue siendo para muchos un reto difícil que en ocasiones nunca termina de consolidarse.

Quien se considere un gay en toda la extensión de la palabra, entonces está en ventaja de muchos otros. Esta lectura sirve para entender a aquellos homosexuales que dicen no serlo, o que adoptan actitudes y pensamientos “extraños” con relación al ambiente gay.

Es importante dejar claro que ser homosexual y ser gay no es lo mismo. La palabra homosexual solo nos describe la orientación sexual de la persona, o sea, quiere decir que es un hombre que se siente atraído física y sentimentalmente por otro hombre. En cambio, ser gay, es todo un estilo de vida, en donde las personas adoptan amistades, actitudes, pensamientos, relaciones sentimentales y comportamientos que encajan en un determinado círculo de convivencia: El ambiente gay.

Hay quienes entran poco a poco, tomando sus precauciones. A veces se quedan en “el poco” o se desenvuelven por completo. Esto sin duda, es la respuesta de toda una historia de experiencias que, gracias a la educación y la percepción de la vida, el homosexual se permite o se restringe a vivir como un gay.

Las personas que no han logrado ver la homosexualidad y la vida gay como lo que son (Estilos diversos de vida y orientación sexual), sin duda alguna, son personas que no han solidificado los aspectos que esto conlleva a su propia persona. En cierto grado se sienten amenazados por el tema, y las respuestas mas comunes y sencillas van empapadas de sus mecanismos psicológicos de defensa, rechazando, criticando, alejándose y previniéndose de “tanta jotería”.

Los homofóbicos, homosexuales o no, son personas en proceso de consolidación en su género y sus identidades sexuales. Esto quiere decir, que son personas confundidas, que temen a algo que no conocen bien, y perciben amenazantemente las características de los gays, ya que no tienen la seguridad de sentirse atraídos. Para arraigar estos pensamientos, se necesita tiempo, y es imprescindible entenderlo.

Finalmente todas las personas somos educados para ser heterosexuales, y crecemos como heterosexuales y sus variantes. Con la excepción de que el erotismo y el sentimentalismo se inclina hacia lo masculino en vez de lo femenino (o viceversa en mujeres gays). Este momento es decisivo en el inicio de los problemas psicológicos que en un fututo harán a la persona homofóbica.

Es cuestión de educación.

Así que, señores homosexuales homofóbicos, valdría la pena estudiar e informarse a cerca de su propia vida, estoy convencido que con la educación sexual, todos los gays (closeteros, maricones, afeminados, transexuales, varoniles, chicos, grandes, etc) vivirán un mejor estilo de vida, sin complejos ni restricciones.

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viernes, 13 de abril de 2007

GAYS Vs. PENETRACIÓN

El ser gay no tiene que ver con el gusto o disgusto por ser penetrado. Nos han llegado varias preguntas de lectores que no entienden el porqué, a pesar de su gusto por lo hombres, no se sienten erotizados con ser penetrados.
La penetración anal como tal, es solamente una conducta de las muchas que existen en los encuentros eróticos. Pero al parecer todavía existe un número elevado de individuos que le dan más importancia de la que tiene. Tenemos que recordar que el erotismo es una dimensión que se va formando y aprendiendo con el paso de los años, y no todas las personas nos erotizamos con las mismas situaciones o comportamientos. Habrá quien logre una excitación siendo activo y quien lo logre siendo pasivo. Inclusive hay personas que no se erotizan con ninguno de los dos comportamientos, y prefieren otras conductas que no tengan nada que ver con la penetración.
Además es importante saber, que la penetración anal no es exclusiva de los gays, también existen heterosexuales, hombres y mujeres, que experimentan los placeres de la penetración anal y eso no pone en duda su orientación sexual.
Por ejemplo, un hombre heterosexual perfectamente puede erotizarse al ser penetrado, pero en su mente siempre va a estar la esencia femenina, y nunca se excitará pensando en un hombre o en un pene dentro de su ano.
La erotización por ser penetrado no es algo que se adquiera de un día para otro. Es todo un proceso mental que inicia desde las edades infantiles. Tiene que ver desde la percepción del concepto “Ano” y todas las relaciones que se hagan con él. Es un factor meramente psicológico, que se va consolidando con el paso del tiempo. No todas las personas conciben al ano de la misma manera. Habrá quienes lo perciban como una zona extremadamente erótica y quienes piensen que es un área sucia y poco sensual.
Entonces, para las personas gays que piensen que la penetración es algo que forzosamente tiene que pasar, les aconsejo se tranquilicen y empiecen a darle rienda suelta a la creatividad sexual. Hay un sin fin de expresiones y conductas que pueden hacer de los encuentros eróticos las experiencias más divertidas y confortantes. Valdría la pena recordar y tomar en cuenta cuales son tus preferencias y zonas eróticas, y explotarlas. Y si la penetración no es algo que te satisfaga, lo más óptimo sería descubrir de qué manera disfrutar tu sexualidad de manera positiva y responsable.
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miércoles, 11 de abril de 2007

LA DIFERENCIA ERÓTICA ENTRE LAS MUJERES Y LOS HOMBRES

Tener una satisfacción sexual es algo que difícilmente se obtenga sin ningún esfuerzo o aprendizaje, así, desde la infancia aprendemos individualmente cuáles son las sensaciones que nos parecen placenteras o no placenteras. Así, en el transcurso de la vida, por medio de juegos sexuales infantiles o en el descubrimiento de la masturbación es como vamos conociendo las sensaciones de nuestro cuerpo. Ahora bien, ¿Qué se hace para compartir estas sensaciones con una pareja sexual que no es de mi mismo sexo? ¿Cómo se si la persona que elegí como pareja tiene las mismas sensaciones que yo? ¿Le esta gustando lo que le hago o me gusta lo que me hace?.

Los hombres y las mujeres son distintos en muchos aspectos, y las sensaciones corporales no es la excepción. Una mujer, durante su vida es tratada y educada con un tinte más sentimental, reciben más caricias, un trato menos rudo y se les enseña una forma de amar muy continua y exclusiva.

La educación del hombre es diferente. Recibe una educación con fines más productivos, menos dóciles, las caricias son mas limitadas y experimentan el aprendizaje en un ambiente y una cultura en donde curiosamente una parte de su cuerpo gana un lugar muy importante: su pene.

Es de crucial importancia entender esto. Los hombres y las mujeres sexualmente no somos iguales. Una mujer puede pasar mucho tiempo en el juego de las caricias, mucho tiempo más del que la paciencia de un hombre por tener sexo pueda soportar. Nada tiene que ver con la realidad que estas actitudes sean con el fin de satisfacer a la pareja. Hablamos de sensaciones propias. Y puedo decir que es lógico que los comportamientos sean así. Tampoco debemos pensar que nuestra pareja es como es para molestarnos o para no satisfacernos. Por eso repito, es muy importante entender que entre sexos tenemos mucho que aprender del opuesto y nunca esperar que las sensaciones del otro sean iguales las propias.

No es raro encontrar testimonios de personas que hablan de su experiencia sexual, y oír a las mujeres decir que el hombre lo único que quiere es penetrar, que las caricias son muy toscas y de poca duración, que llegan a lastimar el clítoris (cuando lo encuentran) y los pezones, que ellas quisieran mas juego de masajes, besos, caricias, cuando el hombre ya esta montado en ella. A diferencia de los hombres, que es más común escuchar a cerca del físico de la pareja, de su duración en el coito, del tamaño de su pene y menos frecuente a cerca de las caricias y los besos.

Esta serie de diferencias entre ambos sexos son causa de múltiples problemas en la relación de parejas sexuales, donde la vida sexual no es completamente satisfactoria. Pero podemos decir a ciencia cierta que con un poco de conocimiento e imaginación, estos “obstáculos” pueden desaparecer y gozar de una plena y saludable vida sexual.

Iniciamos esta serie de consejos relacionados con una mejor calidad de vida sexual propia y en pareja, con un grupo de elementos cruciales que deben tomarse en cuenta para disfrutar del placer del sexo.

LO QUE ESTÁ PRESENTE: EL MATERIAL.

EL HOMBRE

Muy frecuentemente los hombres desean que la sexualidad femenina sea igual a la de ellos. Pero no es así.

El hombre es enérgico y automático. Responde fácilmente a ciertas cosas de la vida. Y por ende, la mujer y su cuerpo son estímulos sexuales automáticos para él, y esto puede hacer que ella se sienta como un objeto. Pero el objetivo del hombre no es ese.

Los vestidos, los pechos, el olor femenino, las piernas, etc. Simplemente son las cosas que el hombre necesita para excitarse y poner su sexualidad en marcha. Por eso es tan fácil para ellos excitarse. Generalmente es difícil que una mujer lo comprenda.

La mayor parte de la sensibilidad masculina, aunque no toda, esta aproximadamente en los tres últimos centímetros del pene. Si la mujer es inteligente, puede enseñar a gozar ese tipo de sensibilidad femenina que veremos mas adelante, la cual no excluye ni un milímetro de la piel del cuerpo.

La sexualidad del hombre depende de un factor concluyente. Para que esta funcione se tiene que excitar hasta la erección, y además, mantenerla. Esto tiene una importancia muy considerable en el hombre tanto a nivel biológico como personal y social.

Por lo anterior, se puede explicar porqué la sexualidad masculina se centra con tanta insistencia en el pene, y de ahí, la tendencia a inicial el juego sexual de manera más rápida y seguramente antes de que la mujer esté preparada para ello.

Los hombres en determinadas ocasiones desean ser tratados como ellos tratan a las mujeres en la práctica sexual. Por lo que ellos esperan también a la hora de hacer el amor una intuición de parte de la mujer de las reacciones de tales objetos y una franca iniciativa.

Para el hombre es excitante empezar con los juegos acariciando su pene, besando genitales antes de que el lo pida, viendo a la mujer como iniciadora del acto sexual y que haga uso de su equipo estimulatorio.

Las exigencias femeninas, dan al hombre en ocasiones, sensación de incapacidad. Pero si la mujer demuestra sus habilidades será una estimulación muy efectiva. Por ejemplo, hacerle ver que ella se excita con su pene, y a la vez él se excita también.

Los hombre controlan muy bien su excitación, ya que esta, como dijimos antes se basa en objetos concretos. Es por esto, muy positivo que una mujer tenga reacciones de tipo masculino, como responder al ver una piel velluda, o imaginar el pene del hombre cuando aun no se a quitado la ropa interior, o por el mismo juego físico.

Los estímulos sexuales del hombre son concretos, mientras que muchos de los que encienden a las mujeres son circunstanciales y ambientales, como veremos enseguida.

LA MUJER.

Exactamente de la misma manera que los hombres, las mujeres tienen reacciones físicas directas, pero estas son distintas y no pueden ser de corta duración. Los pechos y la piel primero, nunca un agarrón directo al clítoris.

A las mujeres les importa mucho más que a la mayoría de los hombres quién hace qué.

El hecho de que la mujer no eyacule y no pierda una erección, es algo que confunde al hombre. Esto hace que ellos precipiten las cosas y no tomen en cuenta ciertos recursos importantes desde el punto de vista femenino.

Las mujeres registran estímulos que surgen como efecto en un hombre. Estos no son estímulos parecidos a los de los hombres, que son más cortos e incontinuos (se excitan con el hecho de ver un par de buenas tetas). Probablemente porque ellas están menos intensamente programadas para reaccionar a determinados estímulos. Por eso las mujeres son más moldeables, adaptables y dispuestas cualquier experimentación.

Las mujeres temen a no hacer lo apropiado, esto puede hacerla parecer menos activa de lo que debiera. Es por eso que es importante decirle directamente a la mujer qué hacer si es que se le ve desorientada. Por esto una mujer no se molesta.

Para las mujeres el pene no es tan importante como para el hombre. Ellas ven al pene como una parte más del cuerpo de la pareja, y no como un “amiguito”, mucho menos ponerle un nombre. Para ellas, su tamaño tiene por mucho menos importancia que su personalidad.

A las mujeres les excita los movimientos corporales imprevistos y los cambios en el estado de ánimo de su pareja. ¡claro! Sus nalgas, su torso, sus piernas y demás también, pero nunca será lo primordial.

Es importante saber que aunque la sexualidad femenina por llamarla de una manera “refinada”, no quiere decir que se le reste importancia a la mezcla de dureza y ternura. Evidentemente la fuerza es excitante, pero la rusticidad (golpear con los codos, doblar las muñecas o los dedos, etc) puede producir un efecto totalmente contrario.

Por atractiva que parezca en veces la brutalidad en las prácticas sexuales, a la mujer lo que de esto realmente le excita es una mezcla bien dosificada de fuerza, habilidad y control de la situación. Nunca un hematoma. Y si además los hombres saben ser tiernos en el uso de estos fuertes estímulos, pan comido.

La disposición del ánimo de las mujeres, por naturaleza, es cambiante. ¡Punto muy importante! ¡Ellas necesitan que los hombres sean capaces de notarlo! La importancia de esta parte, es que para el hombre le resulta muy difícil entenderlo, pero con seguridad, esto es posible, porque algunos amantes lo hacen.

Para las mujeres no hay ninguna regla para la reciprocidad, sobre quien se ponga encima o no. Un buen consejo es advertir los cambios de ánimo, al tocar a la mujer y sentir sus reacciones. Puede en algún momento gozar siendo más pasiva, y en otras ocasiones tener el control absoluto.

Las mujeres por lo general no saben como hacer caricias manuales o bucales, porque los estímulos en los hombres varían mucho en intensidad entre uno y otro. Y ellas no tienen forma de saberlo si no es preguntando y que el hombre se lo diga, para no ser tratado en una forma distinta a la que él no quiera.

Es común que la mujer tenga como respuesta resentimiento contra cualquier hombre que no la excite. Esto es por dos razones. La primera es que las mujeres no responden con la agresividad que se debiera en el caso de que el hombre sea preferentemente pasivo y con poca imaginación, o inhibidos. No piden ni demuestran sus deseos y se frustran por no llevarlos a cabo. La segunda no es solo porque no la ha excitado, si no porque esto significa que ella tampoco lo excito a él.

No existen mujeres iguales. Su aparato sexual tiene una gran complejidad (pechos, piel, etc., además de la vulva y sus alrededores). Siempre se aprende algo nuevo con cada una, y jamás podrá ser tratada ninguna al igual que otra.

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martes, 27 de febrero de 2007

PAREJAS SERODISCORDANTES

Todavía en la actualidad, escuchar la palabra “SIDA” o “seropositivo” provoca en muchas personas, reacciones que las hacen tomar actitudes de rechazo o miedo.
Después de tantos estudios e información del tema, es hora de que la población acepte que vivir con el virus del SIDA no es sinónimo de contagio seguro ni de muerte. Todos podemos relacionarnos con los portadores del virus sin ningún problema, inclusive en el plano sexual, con los cuidados pertinentes.
Existe una realidad, y es que a pesar de todas las campañas de control contra este virus, vemos que los casos de personas infectadas va en aumento, a tal grado que hoy en día y en nuestro país, no es nada infrecuente el conocer por lo menos uno o dos casos de personas portadoras.
Por tal motivo desde 1986 nació el término serodiscordante, para referirse a la relación de pareja donde un miembro es seropositivo y el otro seronegativo al VIH/Sida. Aunque también la palabra se usa para enfermedades como la diabetes o el cáncer.
Las personas portadoras del virus pueden mantener relaciones sexuales con su pareja, exactamente con los mismos cuidados que las personas que no son portadoras. El uso del condón es aún el método preventivo más común. Además que se ha educado al portador a satisfacer su erotismo por medio del sexo seguro, o sea, con la masturbación mutua, sexo por teléfono o Internet, el uso de juguetes sexuales (de uso personal) y otras prácticas placenteras que no estén en contacto con heridas y mucosas.
Definitivamente la noticia de que uno de los miembros de la pareja tiene el virus, en mayor o menor grado, causa un impacto mental que necesita de tiempo para integrarlo a la vida. Es humano y normal no entender y rechazar en un principio. Pero basta con un poco de educación sexual y comunicación para darse cuenta de que la relación puede seguir prácticamente igual que antes de enterarse de la noticia.
Por lógica, se entra en una etapa de duelo que se dice que atraviesa tres fases: la negación, la ira y la aceptación. En la primera la persona no pierde la esperanza de que la prueba haya sido errónea, intenta evadir la noticia y se genera ansiedad generalizada; en la segunda nace cierto coraje por no poder regresar el tiempo y culpa de haberse puesto en riesgo. Y en la tercera ya se integra a la mente la enfermedad.
Estas tres etapas son clave en la relación de pareja, por supuesto que afecta desde lo sentimental hasta lo sexual. Pero cuando por fin se logra la aceptación de ambos, es muy seguro que opten por no cuidarse y existe constantemente el factor de riesgo debido al amor que se confían. Esto podría ser un error, ya que se expone a la persona no infectada provocando que la discordancia no dure demasiado.
Ahora conocemos muchos métodos para llevar a acabo una sexualidad placentera y con menos riesgos, por lo que las parejas serodiscordantes no están limitadas en sus relaciones sexuales, todo es cuestión de educación sexual y compromiso con la pareja.
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